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La historia del Titanic Español: El Príncipe de Asturias

El hundimiento del Titanic marcó un antes y un después en la historia naval. Sin embargo, solo cuatro años después, otra tragedia estremeció al mundo con el hundimiento del transatlántico Príncipe de Asturias, conocido como “el Titanic español“.

Lamentablemente el caso del Príncipe de Asturias y las cientos de victimas que allí se perdieron ha caído en el olvido como tantas otras páginas de nuestra propia historia. Por este motivo queremos dedicar este artículo a uno de los barcos más increíbles que surcaron el Oceano Atlantico, el transatlántico Príncipe de Asturias.

El Titanic Español

En 1914 la Naviera Pinillos encargó a los astilleros Rusell & Co de Glasgow el proyecto de este enorme transatlántico de lujo. El barco sería destinado a cubrir la ruta Barcelona-Buenos Aires, haciendo escala en Valencia, Cádiz y Las Palmas. El barco poco tenía que envidiar al mítico Titanic que 4 años antes había zarpado desde el puerto de Southampton destino a Nueva York. El barco Príncipe de Asturias podía acoger casi 500 pasajeros entre clase económica, segunda clase y primera clase. A esto tenemos que añadir los más de 1500 inmigrantes que podían viajar en la bodega. Por si todo esto fuera poco, el barco estaba equipado con toda clase de comodidades que uno podía imaginar en aquella época: lujosos salones, biblioteca, hospital y camarotes compuestos de sala, dormitorio, baño, W.C., tocador e instalación eléctrica. Para completar este equipamiento el buque Príncipe de Asturias incluso contaba con una sala de operaciones, sala de infecciosos, instalación de radiotelegrafía e incluso una farmacia. Todo ello le hizo ganarse el sobrenombre de “el Titanic español

Como el lector puede imaginar el viaje en este barco no era precisamente barato. Un trayecto Barcelona-Buenos Aires en uno de estos camarotes de lujo podía llegar a costar hasta 5000 pesetas (30€), todo una fortuna para aquella época.

Hundimiento del Principe de Asturias

Principe de asturias barco

Casí tres semanas después de zarpar de Barcelona, el barco Príncipe de Asturias se encontraba frente a las costas de Brasil. Sin embargo, la situación no era la mas deseable: el mar esta picado, el viento era fortísimo y el barco se hacia ingobernable. Tras varias horas de angustia y lucha por controlar la situación, el capital del barco (Jose Lotina Aprisqueta) no pudo evitar la colisión contra unas enormes rocas en la madrugada del 5 de Marzo de 1916. El tremendo impacto abrió un enorme agujero que llegó a la sala de máquinas. Rápidamente el agua anegó la sala y las calderas explotaron al momento. Esto produjo un corte en la electricidad por lo que fue imposible mandar un aviso de emergencia. Al mismo tiempo, el agua al entrar en contacto con la enorme temperatura de la sala de maquinas se convirtió casi en agua hirviente y se distribuyó por todo el barco, provocando que muchas personas murieran abrasadas por el agua. En cuestión de pocos minutos el barco se hundió. Muchos pasajeros no tuvieron siquiera tiempo de salir de sus camarotes. De los pocos que pudieron saltar al agua, la mayoría murió estrellado con las rocas de la costa o ahogados por el tremendo remolino que el barco provocó al hundirse en el mar.

Desgraciadamente 452 personas fallecieron aquella noche frente a las costas de Brasil, la inmensa mayoría de nacionalidad española. Solamente 146 sobrevivieron a la catástrofe. Conforme las noticias llegaban a las redacciones de los periódicos en Madrid y Barcelona, el mundo entero se preguntaba como era posible que solo 4 años después del hundimiento del Titanic, otro barco que parecía indestructible había sido engullido por el Océano Atlántico. 

Sin duda, esta tragedia quedo grabada en la historia naval de España y marcó un antes y después en la fabricación de transatlánticos. Hay que tener en cuenta que este tipo de accidentes, al igual que el naufragio del Titanic, era lo más parecido a un accidente aéreo en aquellos años y toda la prensa internacional se hizo eco de esta noticia. Sin embargo, desgraciadamente hoy el naufragio del Príncipe de Asturias, el “Titanic Español” es casi un hecho desconocido.

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